¿El crimen perfecto?

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¿El crimen perfecto?

Mensaje por Bruja del Teatro el Lun 20 Ene - 17:47


~Link al relato~

No existe el crimen perfecto, ¿o quizás sí? En vuestras manos se encuentra la posibilidad de desentrañar el misterio y evitar que unos inocentes sean condenados por la pericia y egoísmo del asesino.

Para facilitar la tarea tenéis esta pequeña guía dónde están todos los detalles revelados en la trama. En este mismo tema podéis debatir sobre la identidad del asesino, y más os vale poneros de acuerdo, la vida de estos personajes depende de ello.



Por orden de aparición…

☠️ El cuerpo de Violeta carece de señales físicas. ¿Veneno o asfixia?
☠️ El cuerpo se halló por  la mañana y fue descubierto por Kim. Peggy y Melody fueron las siguientes en llegar, seguidas del resto.
☠️ Salima inspeccionó la escena del crimen y Peggy tanteó el cadáver, sacando además unas fotografías.
☠️ Las únicas marcas halladas en el cuerpo son… En las fotografías que saqué de Violeta se pueden ver un par de manchas rojizas en la manga derecha de la camisa y en el pecho, más o menos por la zona del corazón…


☠️ La habitación de todas las chicas están en el mismo lado. La de Violeta, en concreto, se encuentra entre la de Salima y Amber. Ambas niegan haber escuchado pasos por la noche.
☠️ Sobre la habitación de Violeta… Por lo que pude ver después, cuando inspeccionamos los cuartos en busca de pistas y pruebas, es que todos tenían el mismo esquema; una habitación grande e impersonal, con una cama, un armario y un escritorio, y un pequeño baño a un lado. Para darnos más seguridad a la hora de dormir, todas las puertas tenían pestillo, pero Violeta se olvidó de cerrar la suya.
☠️ Venenos… ¿El asesino debe de ser alguien que domine la materia? O quizás… -Me apuesto lo que queráis…[…]a que alguna vez vuestro padre o madre os ha dicho que no bebamos del detergente o que hay que tener cuidado con las dosis de algún jarabe. Un veneno puede ser cualquier cosa, desde de un medicamento  de la enfermería a algún producto de limpieza de la cocina. Por tanto, cualquiera de nosotros puede haberlo hecho.
☠️ ¿El asesino participó en la cena…?Fiel a la tradición inculcada por los padres y la sociedad, casi todas las chicas habían colaborado activamente a la hora de hacer la comida, mientras que únicamente Leigh y los dos sospechosos habían ayudado por parte del sector masculino. De las féminas, las únicas que no hicimos nada fuimos Debrah, quien se entretuvo hablando con Castiel; Li y Amber, quienes prefirieron irse a una esquina a charlar; y yo, que acabé discutiendo con Ecel sobre varios temas y nuestros diferentes puntos de vista. Al final me vi obligada a echar una mano mientras servían los platos para escabullirme de sus argumentos inacabables.
☠️ ¿Fue un envenenamiento al azar? ¿Influyó que la puerta de Violeta estuviera abierta? ¿Fue una almohada el arma del crimen?
☠️ En la habitación de Amber, Debrah encontró un paquete con varios cristalitos sospechosos. Dichos cristales son transparentes ( ¿de normal los envases no son de una tonalidad marrón y no transparentes como este pedazo? ) y muy machacados ( -Están muy machacados.-aventuré.-El asesino intentó deshacerse de ellos rompiéndolos en fragmentos lo más pequeños posibles. ). ¿Demasiada casualidad encontrarlos en su habitación? Y además… -No es ningún tipo de detergente. –expliqué.-Sus envases son de plástico y no tan pequeños… Por tanto debió de ser algún medicamento. y sin rastro del hipotético veneno; -Nos olvidamos de otro pequeño detalle.-continuó Ecel.-Estos fragmentos están limpios y no veo ninguna marca que indique que hubo una etiqueta en ellos.
-El culpable los ha podido limpiar.-propuso Nathaniel.-Con el agua las etiquetas fácilmente se despegan sin dejar marca alguna de pegamento y, de paso, borraba el rastro del veneno…

☠️ Melody cogió del botiquín una caja de ibuprofeno ante la mirada de Salima. Según las chicas, en su contenido… -Pues… había varios paquetes de vendas, un rollo de una especie de papel celo, esparadrapo-enumeró la joven-varias cajas de ibuprofeno, paracetamol y demás pastillas; un bote alargado de aspirinas, muchos sobrecitos de jarabe en polvo, y un montón de frasquitos. De ellos no sabría decir cual falta si volviera a ver el botiquín. Sencillamente, había demasiados.
☠️ Por otra parte, hay una pista que indica que Violeta no se tomó un medicamento… Cualquiera de esos medicamentos en cantidades desproporcionadas podría ser letal, no obstante, su fuerte sabor habría alertado a Violeta, pero la joven se mantuvo en silencio toda la cena y no dijo nada sobre si había algo extraño o no en su comida.
☠️ Violeta se mostró muy atontada, al igual que varios de ellos. ¿Es posible que usaran un somnífero? Entonces, ¿tanto un chico como una chica la podrían haber asfixiado?

Recuerdo que la fecha límite para proponer una teoría es el 25 de Enero.
El desenlace final lo colgaré el 27 de Enero.  

Código:
[b] ☠️ Yo creo que el asesino es...[/b] [color=darksalmon](Nombre del que creáis que es el asesino)[/color]
 [b] ☠️ Y el crimen perfecto fue...[/b] [color=darksalmon](Vuestra propuesta de cómo sucedió todo) ;)[/color]

¡Mucha suerte a todos!


Última edición por Bruja del Teatro el Vie 13 Jun - 15:12, editado 1 vez
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Re: ¿El crimen perfecto?

Mensaje por Bruja del Teatro el Lun 20 Ene - 20:32

LA SOLUCIÓN (Spoilers)

Este es el relato (Hasta la votación), con unas partes marcadas con las diferentes soluciones al enigme. Mi idea original es muy rocambolesca, y muchas de las propuestas bien podrían haber sido el método, por lo que no le daré mucha importancia, únicamente a lo que el relato permetía averiguar Wink

La solución:
Cuando el ascensor dio una pequeña sacudida, preludio de la bajada, supe inevitablemente que nunca más mi vida sería igual.

Con la misma angustia de una condenada a muerte, mi mente vagó por los recuerdos de los intensos momentos que habíamos vivido. Momentos agridulces, teñidos por la desesperación de saber que uno de nosotros quince era un asesino. Un vil cobarde capaz de sacrificar a un compañero por la egoísta necesidad de vivir y escapar de este juego. El Juego.

Creo que para que me comprendáis tendría que comenzar desde el principio, pero carezco de ese tiempo. La interminable bajada del ascensor llegará a su fin y cuando lo haga más me vale tener la mente despejada y el juicio claro para exponer razonadamente mi teoría.

Me llamo Salima y soy la Súper Estudiante Mente Criminal, llamada más comúnmente “Detective”.

Este último apodo no viene dado por la grandeza de mi ego, sino por el autor del juego. Todos los que estamos aquí reunidos ostentamos alguna habilidad. Entre nosotros se encuentra un jugador de baloncesto de prometedor futuro, una modelo juvenil, un genio de la informática… Y hasta breves momentos, una ilustre artista: Violeta.

Con una nueva sacudida, más brusca que la de inicio, el ascensor llegó a su destino. Las puertas, de hierro forjado con florituras en un intento de emular a la parafernalia de siglos pasados, se abrieron con un leve chirrido, tan falso como la decoración que intentaba aparentar los juzgados de películas, pero estremecedor. A pesar de mi aparente calma, el corazón me latía con tanta fuerza que casi noté como intentaba escapar de la presión de carne y huesos de mi cuerpo. Muchos confundiréis mi emoción por miedo, lo más adecuado para este caso, pero ciertamente estaba emocionada: ante mí se presentaba la posibilidad, no solo de lucir mis dones, sino de participar en el desenredo de un crimen. (Poco interés en encontrar al asesino... Que raro para ser una detective)

Con contenidas zancadas, me adelanté hacia la tarima, el elemento central de la habitación de paredes escarlatas a la que el ascensor nos había conducido. A modo de burla, la misma mente perversa que había diseñado aquel juego había preparado un pequeño estrado de madera donde dieciséis barandillas emergían, una para cada uno de nosotros y la muerta, quien tenía una fotografía de honor como mera presencia. Una fotografía en blanco y negro marcada con una cruz, pero a pesar de ello, los ojos de Violeta relucían con fuerza, mirándonos acusadoramente con la misma pureza con la que hicieron gala en vida.

Uno a uno, todos escogimos un lugar, guiándonos por el instinto y el azar. La mayoría intentó evitar la mirada del cuadro, un gesto huidizo que seguramente el asesino compartiría con todos los cobardes que se habían alegrado al saber que había muerto ella y no ellos.

El único que mantuvo la mirada fija en el cuadro fue el más peligroso de todos mis contrincantes, el único capaz de luchar dialécticamente contra mí con pericia e ingenio; Ecel, también conocido como “El abogado del demonio”, a pesar de ser un mero estudiante de derecho.

Los ojos del chico pasaron del cuadro a los míos, logrando que me estremeciera. Era el único que no estaba asustado por la cercanía de la muerte, tal y como delataba su mirada; la diversión estaba reflejada en ella, como si todo fuera únicamente un juego.

Y lo era, no podía olvidarme que lo era, pero no para nosotros, tristes piezas menospreciables, sino para el juez de esta farsa, de este supuesto juicio: un robot con forma de oso de felpa, autoproclamado director de la Academia de la infelicidad. A pesar de no ser más que un mero intermediario de la auténtica mente maestra, se jactaba de tener personalidad propia y nombre: Majokuma. En este mismo instante, el oso se encontraba sentado enfrente mío en un trono lo suficientemente grande como para compensar su escasa altura y poder mirarnos desde lo alto. Sus grotescos rasgos, impersonales en apariencias, se acentuaron por la iluminación: La parte derecha de su cuerpo era de un blanco pulido, brillante por la luz. El ojo de ese mismo lado era redondo y oscuro, como un bombón de chocolate, mientras que su morro se asemejaba a un peluche de felpa. No obstante, la parte izquierda arruinaba esa imagen adorable que uno podía formarse de él; lo blanco se teñía de negro, el ojo era zigzagueante, como un relámpago, y de una brillante y macabra tonalidad rojiza. Y la mitad zurda de su morro se había convertido en una sonrisa plagada de afilados dientes cual tiburón.

Como toque cómico lucía un sombrero de bruja. Burdo como él mismo.

-Jus jus jus…-rio Majokuma, cubriéndose su rostro deforme con las manos, emulando los gestos humanos. Su risa mecánica se repitió por el eco de la sala, cada vez más chirriante y metálica.-La primera clase de juicio ha comenzado, ¿recordamos las reglas?

Asentí aunque no hacía falta.

Para que podáis comprenderlo, imaginad que despertáis en una pesadilla. Cuando abrí los ojos, despertando en lo que parecía una clase, un aula cualquiera de un instituto cualquiera si no fuera por las planchas de acero en las ventanas, nunca me imaginé hasta qué punto mi vida se había torcido. Al igual que el resto de mis compañeros, con los que únicamente compartía nacionalidad, no recordaba nada más que precediera al despertar.

Dieciséis jóvenes encerrados en una especie de instituto fortificado, sin posibilidad alguna de escapar. Paredes y puertas tapiadas por pesadas placas de acero, verjas eléctricas en escaleras, recluyéndonos en una planta donde únicamente están las habitaciones, las clases, el comedor…y el ascensor, condenado ascensor, condenado juicio, condenado juego.

Mentí, sí hay una manera de escapar: cometiendo el crimen perfecto.

Esas son las reglas del juego: mata sin que nadie te descubra. Y sobrevive al juicio.

En el juicio todas las pruebas serán presentadas y un culpable será elegido. Si el asesino es descubierto, morirá, postergando la vida de sus compañeros. Si un inocente es condenado, todos los demás morirán y el asesino escapará.

Todavía me acuerdo del grito de Kim cuando descubrió a Violeta. La más pequeña del grupo parecía estar dormida, arropada en un sueño dulce, pero la frialdad de su cuerpo y la palidez mortal que éste trasmitía fragmentó esa imagen. Este no es un lugar para niñas inocentes, sino el escondrijo de un asesino. Y está entre nosotros.

Alcé la cabeza cuando Majokuma terminó de recitar sus reglas, alardeando de lo especialmente macabro que sería la “condena” para los castigados. Puede que el destino de Violeta, al final, fuera preferible al que nos aguarda si escogen la elección errónea.

A mi derecha se encontraban las chicas; Kim, Peggy, Melody, Amber, Li, Debrah y a la izquierda los chicos; Nathaniel, Castiel, Lysandro, Jade, Dajan, Armin, Leigh y Ecel. Maldito y condenado Ecel, el único que se mantiene indiferente a Majokuma, pues piensa disfrutar del juego.

` Y no puedo dejar que me derrote. (Mucho interés en derrotarle a él, no en buscar al asesino)

Mi mirada recorrió la de cada una de ellos, deteniéndose mínimamente en las dos manchas rojizas de Ecel, indiferentes al miedo y a los nervios, tan faltas de ética o moral como los del oso monstruoso. Rosa contra rojo. Las pruebas sensatas y lógicas de una detective contra la verdad retorcida y engañosa de un abogado.

-¡Que comience el juicio!

Separé mi mirada de las del chico, deteniéndome en la de Majokuma, quien de la misma manera en la que uno saca unas palomitas para disfrutar del espectáculo, se había rodeado de paquetes de galletas.

-Antes de comenzar,-mi voz sonó más chillona que de costumbre, pero decidida. Y en parte me sentí aliviada de poder trasmitir la confianza que realmente carecía.-me gustaría confirmar que Violeta ha sido asesinada. Su cuerpo carece de señales algunas.

La sonrisa del muñeco se amplió, al hacerlo, los puntiagudos dientes se entrechocaron, produciendo un extraño silbido que no dudé en calificar como risa. Parecía como si mi pregunta le hubiera divertido. (A Majokuma le hace gracia que la propia asesina sea la que aparentemente esté más interesada ne dar con el culpable)

-Violenta, Súper Estudiante Nivel Artista,-Con cada palabra, proferida entre chirridos y chasquidos, fue hundiendo aún más en la desesperación y desconcierto a los que todavía se aferraban en la inocencia del grupo o no podían comprender el enigma del crimen.-ha sido asesinada.

-Entiendo.-Nuevamente, mi mirada recorrió la de mis compañeros, aunque deteniéndose mínimamente en la de Ecel en un vano intento de escapar del magnetismo que me producía.-Quiero que sepáis todos que daré con el culpable, por ello, los que seáis inocentes podéis estar tranquilos; daré con la verdad, desengranaré este asesinato y encontraré al culpable. Podéis fiaros de mí.

-Yo…-La voz de Kim, una sudafricana que se había caracterizado por su calma y entereza, sonó débil, lejos de la confianza que había proyectado cuando calmó a Violeta después que Majokuma nos explicara las reglas del juego. También es cierto que entre ambas chicas se había forjado una estrecha relación. Quizás eso explicaría el temor que la sacudió al ver que la joven no venía a desayunar y la impulsó a correr hacia su cuarto, donde sus miedos cobraron con fuerza. Ahora, tanto voz como dueña, se encontraba a un paso de la locura y la desesperación.-Yo solo quiero que el asesino de Violeta sufra…

Asentí, notando el presentimiento que su juicio y decisión estarían influenciados más por la venganza que por la objetividad. Y aunque todavía es pronto para saber hasta qué punto podría afectarme, no dudé en mantenerla vigilada, pues ese descontrol podría declinar la balanza a un extremo poco conveniente.

Cerré los ojos, buscando las primeras piezas del juego mientras repasaba mentalmente el hallazgo del cadáver.

Kim había sido la primera en entrar en la habitación de Violeta, descubriendo el cuerpo. Su grito de pánico alertó rápidamente a Melody y Peggy, la Súper Estudiante Periodista, quien no tuvo ningún reparo en acercarse a la joven y comprobar que efectivamente estaba muerta.

Los demás llegamos más o menos a la vez, todos juntos, o por lo menos es  lo que me pareció a mí. Era tal el caos que es difícil precisar si alguien se rezagó más, aunque, inevitablemente, Ecel fue el que se mantuvo más frío. No me sorprendió verle en medio del tropel, como un cuervo a la espera del augurio (Y ciertamente parece un animal del infortunio, siempre vestido de un negro tan oscuro como su cabello y con sus ojillos escudriñándolo todo.), mirando fijamente el interior de la habitación, contemplando cada detalle, frío e insensible, como si las emociones humanas no tuvieran nada que ver con él.Salima estaba más interesada en Ecel que en el asesino, que gran detective, nuevamente con todo el sarcamos.

Las habitaciones se encuentran todas en el mismo pasillo, a la derecha la de las mujeres y a la izquierda la de los chicos. La de Violeta, en concreto, era una de las más centrales, situada justo entre la de Amber y la mía.

Por lo que pude ver después, cuando inspeccionamos los cuartos en busca de pistas y pruebas, es que todos tenían el mismo esquema; una habitación grande e impersonal, con una cama, un armario y un escritorio, y un pequeño baño a un lado. Para darnos más seguridad a la hora de dormir, todas las puertas tenían pestillo, pero Violeta se olvidó de cerrar la suya. Grave y fatal error (¿Por qué sabe que ese fue su error si todavía no han hablado del tema?).

-El cuerpo…-comencé, regresando de mis recuerdos al presente.-no tenía ninguna señal física. Ni marcas de forcejo ni de arma blanca, por ello, para el arma del crimen, solo me queda apostar por un veneno.

-Entonces, es fácil.-Debrah alzó la voz. Al contrario que yo, habló con menos temblores y un poco más de calma.-El culpable debe de ser alguien que domine la materia…

Su mirada, al igual que la de la mayoría, se dirigió inevitablemente hacia Jade, el Súper Estudiante de Botánica, quién empalideció, asustado por la acusación.

-Un veneno es una arma sencilla…-Murmuró Nathaniel, un chico de aspecto tranquilo y sosegado, vestido con camisa y corbata de una manera tan pulcra que chocó verle al lado de Debrah, una joven de aspecto y atuendo rockero, con generoso escote y diversos tatuajes. Al hablar fue atrayendo hacía sí la atención, pero al contrario que nosotras dos, ese protagonismo le hizo flaquear en sus últimas palabras.-He leído muchas novelas de detectives donde es el protagonista de la trama, y no necesariamente ha de ser alguien que domine el tema…

-¡Eso son libros, esto es la realidad!-Le interrumpió Castiel, un chico de un temperamento y maneras totalmente opuestas.-Además, ¿no suelen decir que el veneno es arma de mujeres?

Me tensé, picada por el comentario machista. Aunque es inevitable, los tópicos están por todas partes, enturbiando la objetividad y corrompiendo la verdad.

-Me apuesto lo que queráis…-Mientras hablaba le lancé una mirada furibunda, lamentando y agradeciendo a partes iguales su provocación: cuando me enfado, mis palabras salen con menos tartamudeos. (Ya sabemos por qué se lo agradece, los tartamudeos, pero, ¿por qué lamentarse? Quizás no quería demostrar lo mucho que sabe del tema...)-…a que alguna vez vuestro padre o madre os ha dicho que no bebamos del detergente o que hay que tener cuidado con las dosis de algún jarabe. Un veneno puede ser cualquier cosa, desde de un medicamento  de la enfermería a algún producto de limpieza de la cocina. Por tanto, cualquiera de nosotros puede haberlo hecho.

Al otro extremo de la tarima, Ecel sonrió. Por un instante creí que diría algo, pero se mantuvo en silencio, expectante ante el siguiente argumento o contraataque, como si estuviera esperando a que llegara el momento idóneo para irrumpir.

-Tienes toda la razón.-Sonrió Debrah.-Pero no estaría mal tener algún posible culpable, y Jade es el que tiene más papeletas…o Nathaniel y sus conocimientos novelísticos. Son los únicos capaces de trabajar con la dosis letal con confianza.

-¡Qué hablen entonces!-Gritó Kim, lanzándoles una mirada de odio a los dos chicos.- ¡El asesino de Violeta debe de morir!

Nathaniel empalideció aún más. Casi ni se notaba la diferencia entre el color de su piel y la de su camisa. Jade, por su parte, abrió la boca, como si estuviera a punto de decir algo, pero optó por callarse. En seguida comprendí ese silencio suyo, pues aunque fuera inocente,
el siguiente punto volvería a incriminarle.

-Suponiendo que el veneno la mató por la noche.-Continué, mirándole de reojo con una pizca de lástima.-Violeta tendría que haberlo ingerido a la hora de cenar, por lo que el culpable habría aprovechado el momento de hacer la cena para verter en su plato la sustancia letal.

Fiel a la tradición inculcada por los padres y la sociedad, casi todas las chicas habían colaborado activamente a la hora de hacer la comida, mientras que únicamente Leigh y los dos sospechosos habían ayudado por parte del sector masculino. De las féminas, las únicas que no hicimos nada fuimos Debrah, quien se entretuvo hablando con Castiel; Li y Amber, quienes prefirieron irse a una esquina a charlar; y yo, que acabé discutiendo con Ecel sobre varios temas y nuestros diferentes puntos de vista. Al final me vi obligada a echar una mano mientras servían los platos para escabullirme de sus argumentos inacabables. (Parece que alguien SÍ colaboró al final Wink)

Es por ello, que puedo afirmar con total seguridad que tiene la misma enfermiza obsesión por ganar que yo. Ese defectillo que tantas veces me ha obligado a tomar decisiones incorrectas, precipitándome en vez de sospesar los pros y los contras. Tal y como dice el refrán: “los polos iguales se repelen”.

-Lo que yo dije.-bufó Castiel con una sonrisa sardónica.-Una chica.

-O uno de nuestros dos sospechosos principales.-terció Debrah, orgullosa de su teoría.

-O alguien que tuvo la oportunidad de derramar la sustancia en el plato de Violeta.-insistí.-Confiando en que no cerraría la puerta…


Y finalmente, Ecel rompió su silencio.
-Nos olvidamos de un detalle-su voz calmada, pero llena de confianza, fue ganándose el público, deteniendo el debate con una habilidad
envidiable.- si el veneno la mató, ¿qué necesidad tendría de regresar a la escena del crimen?

Temblé, cerrando con fuerza mis manos alrededor de la barandilla.

-Si realmente fuera así el caso-continuó.- ¿No sería más sencillo envenenar a alguien al azar?

-¡No!-contrataqué, maldiciendo interiormente el tono agudo y chillón que se me escapó. Y aunque el joven tuviera numerosos e incontables defectos, no pude sino admirar esa calma de la que yo carecía y que en ese mismo instante le confería una especie de aura de confianza.-Porque entonces habría una mínima posibilidad en la que el asesino se envenenara a sí mismo. (Su orgullo le hace perder la cautela y delatarse mínimamente.)

El chico esbozó una sonrisa. No parecía divertido por mi idea, sino más bien interesado en que le estuviera dando algo de juego. En ello puedo comprenderle, pocas personas pueden aspirar a intentar derrotarme en debates, casi siempre se rinden, dejándome poco margen para lucirme.

Y la terrible idea de que Ecel no se esforzaría en dar con el culpable, sino en luchar contra mi teoría regresó, animándome mínimamente de una manera que solo pude calificar como “estúpida”. Porque aunque haya vidas en juego, nosotros solo pensamos en derrotar a nuestro igual, de disfrutar por fin de un juego equitativo.

-En ese caso es fácil imaginar que el culpable comió con cuidado de su plato, atento a cualquier sabor extraño.

-Demasiado arriesgado y sospechoso.-intercedí.-Además, esa posibilidad nos obligaría a tener en cuenta que Violeta fuera la asesina y que tomó su propio veneno.

Un golpe seco atrajo nuestra atención, irrumpiendo el inicio de nuestro inevitable duelo.

-¡Violeta nunca habría hecho algo así!-Exclamó Kim, con los ojos enrojecidos por las lágrimas.- ¡Pedidle perdón!
-Con gusto lo haría, pero es difícil comunicarse con un muerto.-Ecel se encogió de hombros, alardeando de su falta de tacto.-Nos estamos olvidando de un detalle: ¿Qué dice que haya sido un veneno?

M teoría tembló con tanta fuerza como todo mi ser. “Cálmate”, murmuré para mis adentros, “cálmate”. Pero lo único que hacía era engañarme. Fuera cual fuera el resultado final, estoy decidida a demostrar que mi hipótesis es la correcta, y un abogaducho de pacotilla no puede hacer nada contra ella.

-¿Qué quieres decir?-murmuró alguien.

-Dentro del mundo del crimen hay una infinidad de posibilidades. ¿Por qué un veneno? ¿Solo porque no hay marcas visibles? Es demasiado pronto para descartar la asfixia…

-¿Con qué arma?-le interrumpí atropelladamente.-Las almohadas estaban en una posición normal dentro del desorden de una cama deshecha. (Que necesidad tan impetuosa que tiene de demostrar que ella tiene razón... además del conocimiento de la escena del crimen...)

-¿Cómo puedes saberlo?

-Investigué la escena del crimen con Peggy.-gruñí.-Y nada nos llamó excesivamente la atención.

-Pequeña detective,-se burló, ninguneándome con el diminutivo.-te olvidas de un pequeño detalle, ¿y si la almohada la trajo el asesino? Entonces el culpable sería alguien que estuvo atento para ver quien se olvidaba de cerrar la puerta con el pestillo. En otras palabras; el último en acostarse.

Un escalofrío general recorrió a todos mis compañeros, pues la mayoría había pasado de inocente a sospechoso.

-Mi habitación está al lado de la de Violeta. Tengo el sueño muy profundo, pero aun así no escuché ningún ruido extraño.-desvié mi mirada hacia Amber, quien dio un pequeño bote al ver como la atención recaía en ella.- ¿Tú escuchaste algo? (Atentos a su sueño profundo...)

La joven negó con fuerza, demasiado asustada como para proferir palabra. (Puede que sí los escuchara y no se atreviera a decirlo)


-Además.-mis ojos volvieron a clavarse en los de Ecel, dispuestos a derrumbar su propuesta.-No hay seguridad en esa idea, por lo que el asesino se habría arriesgado mucho intentando abrir puertas al azar y más de uno lo habría escuchado… ¿Alguien oyó pasos nocturnos o que su picaporte giraba?

Todos negaron, algunos con más vehemencia que otros, pues dentro del delirio de los sueños es difícil saber qué es realidad y qué mera ficción. Especialmente si tenemos en cuenta el miedo a ser asesinado por alguno de nuestros compañeros.

-Hay otro detalle que se os ha olvidado.-Debrah intercedió en nuestro duelo. Con un gesto teatral se metió la mano en el bolsillo del pantalón, sacando un pañuelo anudado en forma de paquetito.-Salima, (Que casualidad...) Armin y yo encontramos esto en la habitación de Amber.

La aludida tembló, empalideciendo tanto como su hermano, Nathaniel.

-¡Entonces es la asesina!-Vociferó Kim, aunque todos la ignoramos sistemáticamente.- ¡Votemos ya!

-¿Qué es?-Murmuró Dajan, quien desde su posición únicamente podía ver un clínex mal anudado.

-Cristalitos. Sospechosos cristalitos.

-¡No son míos!-Ahora fue el turno de Amber para gritar, quien parecía que por fin había recobrado el habla.- ¡Yo no tengo nada que ver con ellos!

Debrah sonrió, saboreando el miedo de la joven. Mientras en su mirada se reflejaba triunfo, en la de la joven, pánico de ser acusada como la asesina.

Intenté concentrarme para no decir alguna estupidez. El afán de protagonismo de esa chica era demasiado grande y dentro de nuestro duelo no había sitio para ella, a pesar que se estaba esforzando por demostrar lo contrario.

-Demasiado obvio.-bufé. Lo único que estaba haciendo era lanzar dardos al azar, en vez de desarrollar una teoría lógica.-Si yo fuera la asesina nunca dejaría una pista que me incriminara en mi cuarto a la vista de todos. (Y no lo a hecho) Especialmente si tengo un hermano a quien le apasionan las novelas policiacas.

Mientras las dos intercambiábamos una mirada retadora, Ecel extendió el brazo hacia Debrah, pidiéndole el paquete. Con un gesto desdeñoso, la joven se lo lanzó.

-Pero MI pista es importante.-recalcó.- ¿Molesta porque la encontrara yo y no tú, “detective”?

Me tensé ligeramente, molesta por el despectivo tono que había usado para burlarse de mi habilidad.

-Es normal que la persona que dejara intencionadamente los cristales los encontrara.- (O para que otros los encontraran...)apostillé, saboreando con satisfacción como su rostro se teñía de rojo por la rabia.-Tú eras actriz, ¿verdad?

-Cantante.-me corrigió sin saber que estaba picando mi anzuelo.

-Bueno, eso no quita las dotes de interpretación.

-Parece…-aburrido por nuestras pullas, Ecel alzó uno de los cristalitos para que lo viéramos. Tarea difícil, pues era tan pequeño como la uña de su dedo gordo y trasparente, lo que dificultaba de sobremanera su visión.-…que nos olvidamos de un pequeño detalle.

Suspiré, cansada de su frasecita, pero en el fondo herida en el orgullo porque hubiera descubierto algo que se me había pasado desapercibido. Es más, a pesar de haberlos visto cuando Debrah los recogió de la papelera, no podía entender a qué se estaba refiriendo.

-Están muy machacados.-aventuré.-El asesino intentó deshacerse de ellos rompiéndolos en fragmentos lo más pequeños posibles.

-Puede ser… No había pensado en ello, Salima Holmes.

-Entonces, ¿a qué te refieres?-Nathaniel, nervioso ahora por la posibilidad que su hermana fuera la culpable, le lanzó una mirada casi desesperada al chico, donde también se pudo ver curiosidad por lo que habría descubierto.

Ecel guardó el pedazo de cristal en el pañuelo, cerrándolo con cuidado para que ninguno escapara.

-Si tenemos en cuenta la teoría del veneno, ¿qué significa que hayamos encontrado estos cristales?

Y por fin comprendí qué había descubierto.

-No es ningún tipo de detergente. –expliqué.-Sus envases son de plástico y no tan pequeños… Por tanto debió de ser algún medicamento.

Con la misma facilidad con la que la escena del crimen había regresado a mi cabeza, evoqué el momento en el que acompañamos a Violeta a la enfermería. La joven, después de escuchar la presentación de Majokuma sobre nuestro destino, sufrió un ataque de pánico, por lo que la llevamos para que descansara un poco.

Yo aproveché ese momento para curiosear el botiquín; (Ella fue la primera en verlo...sin que nadie la vigilara) en él había desde vendas, cajas de pastillas, una jeringuilla, hasta numerosos frasquitos de jarabes y líquidos cuyo contenido desconocía.

Cualquiera de esos medicamentos en cantidades desproporcionadas podría ser letal, no obstante, su fuerte sabor habría alertado a Violeta, pero la joven se mantuvo en silencio toda la cena y no dijo nada sobre si había algo extraño o no en su comida.

Y entonces rompí una de las reglas de los detectives, guardándome aquel dato para mi propio interés. No pienso derrumbar mi propia hipótesis, por lo que si Ecel es tan listo pues que lo descubra él solito. Yo solo lo comentaré si llega el momento oportuno.

-Volvemos al mismo punto de partida.-intercedió Nathaniel.-Cualquiera puede haber cogido material del botiquín.

-Yo lo hice.-confesó Melody.-Como me dolía la cabeza, cogí una caja de ibuprofeno…

-¿Solo ibuprofeno?-Inquirió Debrah, obligándome a interceder.

-Sí, yo lo vi, pues fi la primera en abrir el botiquín para hacer un pequeño inventario. Luego Melody cogió las pastillas, incluso bromeó diciendo que yo era testigo que nada faltaría.

-Entonces, ¿podríais decirnos que había dentro del botiquín?

Las dos intercambiamos una mirada, y aunque ella parecía algo incómoda, acabe dejando que hablara. Mi palabra se estaba volviendo demasiado cuestionable para Ecel o Debrah.

-Pues… había varios paquetes de vendas, un rollo de una especie de papel celo, esparadrapo-enumeró la joven-varias cajas de ibuprofeno, paracetamol y demás pastillas; un bote alargado de aspirinas, muchos sobrecitos de jarabe en polvo, y un montón de frasquitos. De ellos no sabría decir cual falta si volviera a ver el botiquín. Sencillamente, había demasiados. ¿Y la jeringuilla? ¿Qué ha sido de ella?

Asentí, confirmando la descripción de Melody. (¿Alguien se ha dado cuenta que falta una de las cosas que ella misma ha descrito?)

-Volvemos a caer en punto muerto.-bostezó Castiel.

-O no…-Ecel sonrió con suficiencia, obligándome a decir en voz baja su condenada y cansina frase.-Nos olvidamos de un pequeño detalle.

El chico volvió a alzar el pedazo de cristal, brillante como un pequeño arcoíris por el reflejo de las luces. Contemplé su brillo hipnótico, intentando desentrañar a qué se refería.

-No estoy muy familiarizado con el tema de los medicamentes, pero, ¿de normal los envases no son de una tonalidad marrón y no transparentes como este pedazo?

-¡Es verdad!-exclamó Jade, recobrando parte de la confianza.-Los hacen así para que la luz no dañe el contenido.
¿La jerginuilla, quizás?

Poco a poco, todo se estaba enmarañando. Lo que en un principio me parecía tan claro, tan fácil de explicar, había ido perdiendo fundamento. Y el tiempo corría veloz, indiferente al juicio donde, como mínimo, una vida sería sacrificada. Por primera vez noté las frías agujas que marcaban la cuenta atrás, y nadie parecía dispuesto a apresurarse, pues las piezas estaban tan mezcladas que, si nos equivocábamos, no lograríamos desentrañar el misterio del rompecabezas.

Una niña dormida en brazos de la muerte, sin marca alguna, o por lo menos en apariencia.

Y un montón de pistas enrevesadas.

-Nos olvidamos de otro pequeño detalle.-continuó Ecel.-Estos fragmentos están limpios y no veo ninguna marca que indique que hubo una etiqueta en ellos.

-El culpable los ha podido limpiar.-propuso Nathaniel.-Con el agua las etiquetas fácilmente se despegan sin dejar marca alguna de pegamento y, de paso, borraba el rastro del veneno…

Cerré los ojos, abstrayéndome de todas las ideas que, de repente, habían comenzado a surgir. Aquella parrafada sin sentido solo estaba mareándome, mezclando todavía más las piezas ya de por sí caóticas. Y es que, un pequeño hilo emergía de ellas, pero parecía que solo yo era consciente de él. Ahora solo tenía que tirar de él para encontrar una respuesta, pero, ¿era esa solución la conveniente?

En mi mano está la posibilidad de en revesar todavía más este misterio o proponer una solución. Y para ello, tendría que darle la razón a Ecel.

“Yo soy la detective, no él. ¿En qué está pensando?”

Ganar. Lo único que quiero es ganar, ¿qué importa el veredicto final si es mi idea la que todos aceptan? Por primera vez dejaré de ser la empollona de clase, la que se mete en problemas y siempre descubre al que copia los exámenes. Por primera vez me reconocerán como una Detective. Por primera vez seré alguien alabado, no una metomentodo.
He de ganar. He de ganar. He de ganar… (Hermosos valores de una detective)


Con un quejido imperceptible aligeré la presión que había estado haciendo en las palmas de mi manos, marcadas ahora por una fina hilera de medias lunas rojizas, trazada por mis uñas.

-Yo tengo algo que añadir.-Peggy se hizo un hueco entre gritos y disputas. Como buena aprendiz de periodista, siempre llevaba una cámara instantánea. Y a pesar de las protestas de Kim, no había dudado en fotografiar el cadáver.-En las fotografías que saqué de Violeta se pueden ver un par de manchas rojizas en la manga derecha de la camisa y en el pecho, más o menos por la zona del corazón… (Marcas hechas al inyectar algo con una jeringuilla. Por otra parte... Unos lugares muy peculiares)

-No hubo veneno.-murmuré al fin, adelantándome antes que alguien me robara el triunfo.-El asesino sabía que Violeta no cerraría su puerta, o aprovechó que la vio muy dormida a la hora de la cena…

-Quizás con algún somnífero.-apostilló Ecel, interrumpiéndome.-Por lo que las probabilidades que la chica estuviera demasiado cansada como para acordarse de poner el cerrojo aumentaran y así se aseguraba que no hubiera forcejeo.

-¡Es verdad!-Nathaniel abrió los ojos con excesiva sorpresa.- ¿Violeta no estuvo excesivamente callada y atontada durante la cena?

-Y puede que no fuera la única.-les secundó Melody.-Yo también me sentí exageradamente cansada durante la cena y…pensándolo bien…-la mirada de la chica se cruzó con la mía.- ¿No había varios sobres para conciliar el sueño?

-Así es, además, el papel se deshace fácilmente en el agua: el criminal se podría haber deshecho así de las pruebas.

-Yo también tuve mucho sueño.-Por primera vez en toda la reunión, Li, una joven asiática, habló.-A Amber y a Salima nos costó mucho despertarlas.


-Nuestra pequeña Sherlock tiene el sueño pesado.-se burló Ecel por lo bajo.-Una detective tiene que estar despierta de madrugada y llegar pronto a la escena del crimen.

-Las noches de desvelo no perdonan ni a los abogados. (¿Pero no se supone que tiene el sueño pesado?)-contrataqué antes de continuar con mi teoría.

Y a pesar de todo, no puedo darle la razón a Ecel. Aunque use su idea, mi orgullo me impide reconocerle el mérito.

-Muy bien, asumamos que el asesino vertió el somnífero, pero no a todos los platos, ya que por la noche tendría que tener la cabeza despejada…

-Por lo que pudo ser cualquiera que ayudara a poner la mesa.-Intercedió Jade, lanzándole una mirada a Debrah.-No necesariamente quienes ayudaron a cocinar.

La joven enrojeció levemente, pero supo mantener la compostura.

-Muy bien; todos dormidos, puerta abierta, llega el asesino y la asfixia.-Con desgana comenzó a enumerar los diferentes puntos.- Por tanto, el culpable debe de ser alguien que tenga alguna herida, un simple rasguño basta, con la que manchó la ropa de Violeta y un chico lo suficientemente fuerte como para matarla. Y solo tres chicos ayudaron en la cocina.-apostilló, ignorando sistemáticamente a Leigh para concentrarse en Jade y Nathaniel.

-Volvemos a olvidarnos de un pequeño detalle.-Se me escapó una sonrisa al ver que esta vez la dichosa frasecita no iba dirigida a mí.-Gracias al somnífero Violeta no daría muestras de defenderse, lo que le facilitaría la tarea a cualquiera, no solo a los chicos…Y contamos entre nuestras filas femeninas a más de una con bastante corpulencia…

Inevitablemente, se estaba refiriendo a Kim, tan alta como Dajan, el jugador de baloncesto, y casi con los mismos músculos. La joven empalideció, pues no solo ese pequeño y nimio detalle la culpaba, sino que era la que más relación tenía con Violeta.

Y la que había estado desde el principio pidiendo que se abrieran las votaciones.

-Hay algo más.-me adelanté a la posible defensa de la acusada, revelando mi último as en la manga.-Una pista falsa que solo ha traído confusión: los cristales. Para cometer el crimen perfecto el asesino no debe dejar que descubran su método, por lo que no ha dudado en dejarlos caer a propósito, incitando a nuestro error y las teorías falsas. Para cometer el crimen perfecto tiene que tener algún que otro sospechoso al que echarle la culpa, bien acusándole de conocer la materia, o bien, dejando caer esa pista falsa en una habitación al azar. (Aquí se acaba de describir como ha sido su comportamiento a lo largo de la historia) ¿No es así, Debrah?

Y ahora, fue su turno de empalidecer.

-Pero te olvidaste que Jade no usaría algo trasparente como recipiente del supuesto veneno, ni que Amber sería tan tonta como para dejar el arma del crimen (Solo el asesino conoce la auténtica naturaleza de esos cristales, de ahí a que los llame "arma del crimen") en su propio cuarto a la vista de todos.

-¡No es así!-gritó, consciente que todas las sospechas habían recaído en ella.

Las miradas pasaron de Kim a Debrah, de Debrah a Jade, de Jade a Nathaniel… Y una vez más, el único que se mantenía al margen era Ecel. Su rostro había perdido el toque burlón que le caracterizaba, ensombrecido ahora por la certeza de haber descubierto la verdad.

-Un detalle…-murmuró, mirándome fijamente a los ojos, finalmente sin la superioridad con la que había estado haciendo gala.-Un detalle. La verdad está en los detalles.

Asentí, entre nerviosa y satisfecha, entre emocionada y a punto del descontrol. La sonrisa de la victoria pugnaba por escapar de la máscara que me había esforzado por tejer en mi rostro. Es pronto para celebrar mi triunfo, pero sea cual sea el veredicto final, las últimas palabras serán mías.


-¡Fin del tiempo!-Exclamó Majokuma, cansado del punto muerto.-Llega la hora de las votaciones, ¿daréis con el asesino, librándoos del castigo? ¿O por el contrario pereceréis bajo los designios del crimen perfecto?...


Última edición por Bruja del Teatro el Lun 27 Ene - 20:56, editado 1 vez
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Re: ¿El crimen perfecto?

Mensaje por NeusLáforet el Mar 21 Ene - 13:55

☠ Yo creo que el asesino es... Violeta
☠ Y el crimen perfecto fue... Evaluando todas las pistas, podríamos deducir que, la causa de la muerte fue: o asfixia con una almohada, o envenenamiento.
El envenenamiento podría ser usado con algún medicamento, o algún tipo de detergente...aunque también podría ser antroquinia (jiajiajiajia, Ace Attorney sirve de algo), un veneno que tarda una media de 15 minutos en funcionar.
Pero...¿y si fue un suicidio? Algo extraño sí, pero ¿y si a Violeta le ocurría algo malo? ¿Algo que nadie sabía? ¿Y si se quito la vida para no ver a sus amigos sufrir, matarse entre ellos?
Opino que pasó lo siguiente: Violeta, tras conocer las reglas, empezó a crear un plan. Sin que nadie la viese, después de que Melody cogiese el Ibuprofeno, cogió somníferos y algún bote de medicamento cuya ingestión en grandes dosis causaría la muerte.
En la cena, deslizó somníferos en algunos platos (Melody, Amber, Salima, etc.) y cuando se fueron todos a dormir, se tomo el medicamento. Luego, Kim, entró mucho antes de que la gente creía.
Posiblemente conociera el secreto de Violeta al ser su amiga (algunos de los que estaban ahí la acosaban psicológicamente, provocando depresión y que se suicidara) Kim entonces, quiso liarlo todo y así provocar que acusaran a alguien erróneo y los mataran a todos por permitir que a violeta le pasara algo malo. Yo creo que murió de madrugada, y que Kim la encontró cuando el cuerpo aún estaba caliente. cogió entonces cristales, los machacó y los dejó en la habitación de Amber en algún momento específico (en la investigación)
¿Las manchas rojas? La sangre de Kim, seguramente al aplastar algún cristal se corto. Se deshizo de la botella del medicamento/detergente/veneno de modo que no la encontraran, y cuando ya se vio preparada, se hizo la dormida, fue a desayunar, y se "preocupó" por Violeta
¿Motivos de Kim para dejarlo en la habitación de Amber? Es ella quién torturaba psicológicamente a Violeta. Cuando Majokuma dijo las normas, y Violeta se puso nerviosa, Amber diria algo malo
¿Pruebas? Bueno, voy a dejar un par de pistas, explicando mi teoría:
-La habitación de todas las chicas están en el mismo lado. La de Violeta, en concreto, se encuentra entre la de Salima y Amber. Ambas niegan haber escuchado pasos por la noche: Salima y Amber, como dije anteriormente, fueron "drogadas" en la cena por Violeta, para que no escucharan nada de lo que pasase, por si hacía ruido tras tomarse el medicamento/detergente/veneno. Se quedaron dormidas y por ello no escucharon nada
-Para darnos más seguridad a la hora de dormir, todas las puertas tenían pestillo, pero Violeta se olvidó de cerrar la suya: ¿Y si simplemente no se olvido y lo hizo a propósito? Sabiendo que iba a morir, no tendría motivos para ello
-Venenos… ¿El asesino debe de ser alguien que domine la materia? O quizás… -Me apuesto lo que queráis…[…]a que alguna vez vuestro padre o madre os ha dicho que no bebamos del detergente o que hay que tener cuidado con las dosis de algún jarabe. Un veneno puede ser cualquier cosa, desde de un medicamento  de la enfermería a algún producto de limpieza de la cocina. Por tanto, cualquiera de nosotros puede haberlo hecho. : Exactamente lo que decía. El asesino pudo ser cualquiera...incluso ella misma. Como sabía aquello, pudo conocer el modo de suicidarse sin usar cuchillas, ni cuerdas, ni nada parecido...además, es un modo más rápido y sencillo de morir
-¿El asesino participó en la cena…?Fiel a la tradición inculcada por los padres y la sociedad, casi todas las chicas habían colaborado activamente a la hora de hacer la comida, mientras que únicamente Leigh y los dos sospechosos habían ayudado por parte del sector masculino: Violeta ayudó en la cena. Pudo deslizar algunos somníferos machacados alegando que era sal o algo parecido. Quizás, para las personas que estaban atontadas en la cena la dosis de los somníferos fue bastante para adormecerlas.
-En la habitación de Amber, Debrah encontró un paquete con varios cristalitos sospechosos. Dichos cristales son transparentes ( ¿de normal los envases no son de una tonalidad marrón y no transparentes como este pedazo? ) y muy machacados ( -Están muy machacados.-aventuré.-El asesino intentó deshacerse de ellos rompiéndolos en fragmentos lo más pequeños posibles. ). ¿Demasiada casualidad encontrarlos en su habitación? Y además… -No es ningún tipo de detergente. –expliqué.-Sus envases son de plástico y no tan pequeños… Por tanto debió de ser algún medicamento. y sin rastro del hipotético veneno; -Nos olvidamos de otro pequeño detalle.-continuó Ecel.-Estos fragmentos están limpios y no veo ninguna marca que indique que hubo una etiqueta en ellos.
-El culpable los ha podido limpiar.-propuso Nathaniel.-Con el agua las etiquetas fácilmente se despegan sin dejar marca alguna de pegamento y, de paso, borraba el rastro del veneno…:
el paquetito lo dejó Kim, como dije anteriormente. Todo lo hizo por vengarse de Amber, ya que posiblemente provoco el suicidio de Violeta. Que los cristales sean transparentes ya esta explicado...Kim machacó esos cristalitos, manchando a Violeta en el pecho y la mano, y cuando la investigación comenzó lo dejó caer en el cuarto de Amber...o puede que antes, cuando fue a buscar a su amiga dormida. Lo que sea que usara violeta, Kim se deshizo de ello
-Melody cogió del botiquín una caja de ibuprofeno ante la mirada de Salima. Según las chicas, en su contenido… -Pues… había varios paquetes de vendas, un rollo de una especie de papel celo, esparadrapo-enumeró la joven-varias cajas de ibuprofeno, paracetamol y demás pastillas; un bote alargado de aspirinas, muchos sobrecitos de jarabe en polvo, y un montón de frasquitos. De ellos no sabría decir cual falta si volviera a ver el botiquín. Sencillamente, había demasiados: un montón de frasquitos. Exactamente eso. Violeta escogió uno al azar, de medicamento, y se suicidó con ello. Kim pudo haber hecho lo mismo con alguno de cristal blanco (no todos los botes son de cristal marrón)
-Por otra parte, hay una pista que indica que Violeta no se tomó un medicamento… Cualquiera de esos medicamentos en cantidades desproporcionadas podría ser letal, no obstante, su fuerte sabor habría alertado a Violeta, pero la joven se mantuvo en silencio toda la cena y no dijo nada sobre si había algo extraño o no en su comida: Ahhh, no mi querida Holmes. Si Violeta se suicido, posiblemente no tuvo que tomar el medicamento necesariamente en la comida. Y si lo puso en la comida, más motivo para deshacerse de él cuanto antes, y con más facilidad. El sabor no la alertaría, porque ella misma sabía algo así.
-Violeta se mostró muy atontada, al igual que varios de ellos. ¿Es posible que usaran un somnífero? Entonces, ¿tanto un chico como una chica la podrían haber asfixiado?: Somníferos, ya esta dicho ¿que más puedo decir? Respecto a la asfixia...no necesariamente
Y hay algo que me inquieta de sobremanera... ¿a que hora se cometió el crimen? Por lo leido al inicio, el cuerpo estaba frío. Eso indica que la hora de la muerte se podría situar de madrugada, mucho antes de que Kim la "encontrara". Tal y como comenté ¿Y si fue a ver como estaba Violeta, ya que estaba preocupada por como reaccionó con lo dicho por Majokuma? Al ver  la puerta sin cerrojo se extrañaría, entraría, insegura, y encontraría el cuerpo de su mejor amiga, aún caliente. Se enfadaría. Descubriría el motivo del suicidio (Kim ya es conocedora de este secreto).
Y de ahí su insistencia en que elijan a un criminal. Quiere que se equivoquen, para que todos mueran por no evitar lo que le ocurrió a Violeta.
Además, ¿no se enfadó cuando comentaron que violeta a lo mejor se suicidó? Ahí tenemos una clara prueba de que no acepta tal cosa, a pesar de que haya ocurrido, y ecije que le pidan perdón por ello
Y aquí está mi teoría super bizarra y extravagante
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Re: ¿El crimen perfecto?

Mensaje por Mynae el Sáb 25 Ene - 16:49

Primero mi opinion al respecto de este mini relato tuyo. MADRE MIA! Ame Danganronpa cosa que hacía que tu relato ganara puntos a tu favor, pero luego todo, la manera de narrar, el suspense con el que me has dejado, los personajes, las pistas, el cacao mental que me has formado...ha sido muy asdajfnas en serio, te felicito una vez mas por como lo has escrito galletita *Apacho de felicitacion*
Lo del sombrero de bruja de Majokuma me ha encantado xDD Y por cierto, pobre Violeta tenía que morir las mas adorable.
Y ahora mi opinión sobre el señor asesino

Teoría teoría:
☠ Yo creo que el asesino es… Kim, aunque Violeta fue quien lo maquino todo
☠ Y el crimen perfecto fue… Las reglas del juego pueden hacer enloquecer a cualquiera, sobre todo a los mas sensibles y quien mas sensible que nuestra querida Violeta. En la enfermería se podían encontrar perfectamente productos que sirvieran de veneno, pero ¿seguro que fue un veneno? no lo creo, mas bien fue asfixia lo que mato a Violeta.
Por otro lado, nadie sabe si Violeta salió de la cocina con alguna excusa o sin ella. ¿Quien puede decir si ella fue la que puso los somniferos en los platos? Yo creo que Violeta salió de la cocina en un momento en el que nadie se fijaba en ella, fue a la enfermeria, cogió el frasquito de somniferos y los puso en los platos de Amber, Salima y Melody. ¿Como sabía ella que esos platos serian para ellas? Fácil, ella misma les repartió los platos. ¿Y por qué ellas? porque ellas eran las mas cercanas a su habitación y a la de Kim y las que podrían escuchar pasos o ruidos extraños suponiendo que la habitación de Kim estuviese al lado justo de la de Melody o que la habitación de Kim estuviera entre la de Amber y Melody.
Mientras cenaban ella fingió encontrarse mal para preocupar a quien seria su victima o simplemente le pidió que fuera a dormir con ella porque tenia miedo. En todo caso la victima/asesina sigue siendo la misma: Kim

Al acabar la cena, Violeta  espero a que Kim fuera a su habitación para ver como estaba o para dormir con ella(Mi teoría se centra en que se fue con ella a dormir), por suerte o desgracia para Violeta fue así como paso.
Llamaron a la puerta y Violeta se acerco a la puerta con su almohada entre los brazos. Quitó el pestillo de la puerta, dejo a Kim, la cual llevaba su almohada personal con ella, pasar y comenzó su plan.
Confiando en su propia fuerza y esperando a que todo saliera bien para poder escapar de aquella pesadilla, Violeta, por la espalda le puso la almohada en la cara a Kim y comenzó a asfixiarla. Al principio parecía que todo iba a salir bien, luego pensaría en llevar el cadaver a la habitación de su amiga y todo saldría bien, pero no contó con que Kim era mas fuerte que ella. Kim para librarse de Violeta le dio un codazo bien fuerte a Violeta quien le hizo escupir un poco de sangre que resbalo desde su boca hasta su camisa y la cual limpio con su manga derecha, la pequeña a pesar de eso, necesitaba salir de allí y se abalanzo de nuevo contra Kim quien sin querer al intentar esquivar a Violeta tiro un pequeño frasquito donde antes había somnifero que tenía en la mesita de noche haciendo que se rompiera al impactar contra el suelo. Tras darse cuenta de que su amiga no cesaría de intentar matarla cogió su almohada con fuerza y se abalanzó sobre ella asfixiándola sin que pudiera escapar hasta que la pelimorada dejo de moverse y cayo al suelo cuando Kim aflojó su mortal abrazo.

Para no parecer culpable la metió en la cama, acomodando su almohada para que pareciera que esa no había sido la arma del crimen, recogió las pastillas y los cristales con cuidado y se los llevo a su habitación, de ahí que la habitación de Violeta no tuviera el pestillo puesto. Ya en su habitación, Kim, tiró las pastillas por el grifo y machaco los cristales guardándolos en un pañuelo que luego dejaría en alguna habitación cualquiera, en este caso la de Amber para intentar incriminarla y salvarse ella.

Su comportamiento durante el juicio es el de una persona que quiere que todo acabe y librarse ella de una muerte segura.
E aquí mi churri teoría equivocada que bueno, me he esforzado, lo importante es participar >.<
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Mynae
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Re: ¿El crimen perfecto?

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